Cinco «falsas verdades» sobre China

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JORDI7

Durante los últimos años hemos presenciado un bombardeo constante de información sobre China, provocado por el rápido crecimiento económico que la ha convertido en una de las primeras potencias mundiales. Sin embargo, ya lo dicen: el siglo XXI es el siglo de la desinformación, precisa y contradictóriamente por un exceso de información. A menudo, por tanto, lo que nos llega puede acabar siendo poco preciso, poco exacto o simplemente falso.

 

Hoy os queremos citar algunos de los malentendidos sobre China que creemos que os pueden ser útiles a la hora de iniciar o establecer contactos con los chinos, ya sea a nivel empresarial como particular:

 

1. Me voy a China; me haré rico.

Esta sería la primera frase que debemos desmentir. Hay que ser muy consciente de que China no es el paraíso, ni tampoco un país fácil. Hacer negocios con China puede aportar muchas ventajas, y puede hacer que tu negocio mejore o crezca considerablemente. Sin embargo, solo será así si reúnes varios factores, como por ejemplo: tener paciencia, voluntad de esfuerzo y de adaptación, buenos contactos y, muy importante, disponibilidad de inversión tanto de tiempo como de dinero. Sin todo esto, China no solo no te hará rico, sino que puede acabar consiguiendo todo lo contrario.

 

2. Los productos extranjeros en China se pueden vender muy caros.

No es del todo cierto. Sobre todo si hablamos del tema alimentario (vino, cava, foie, caviar…). Durante muchos años, se han estado hinchando mucho los precios del producto exquisito o gourmet que llegaba al cliente chino de un cierto poder adquisitivo. Solo la marca occidental ya permitía encarecer el producto.

Pero los tiempos han cambiado, y aunque la clase social con alto nivel adquisitivo tiene mucho dinero y puede pagarlo, hay una clase mediana que está aumentando y que está pidiendo precios más coherentes. El consumidor chino exige un producto de calidad y diferente al que él produce, sin conformarse solo con un producto que lleva el «Made in Europe» o «Made in USA».

Además, la clase china media y alta empieza a ser consciente del valor de los productos de lujo, hasta el punto que, por primera vez, el volumen de ventas de productos de lujo en el país bajó en el año 2013. Pero no porque la población dejara de adquirirlo, sino porque los compran fuera de China, donde los precios son más razonables.

 

3. Para crear una empresa en China, es necesario asociarse con un chino.

No es una condición sine-quanon. Existen diferentes posibilidades para crear una empresa en China: Abrir una Oficina de Representación (R.O. de las siglas en inglés), en la que habitualmente se crea primero una sociedad en Hong Kong, que será la que podrá emitir facturas (la RO no puede facturar); Crear una Joint Venture, en la que uno o varios socios serán chinos; Crear una WFOE (o sociedad 100% de capital extranjero; Wholly Foreign-Owned Enterprise), en la cuál se tiene el control total de la empresa, y se evitan riesgos de copias tanto de marca como del «savoir-faire» por parte del socio o socios chinos.

Tener un socio chino tiene muchas ventajas (los contactos que posee, el conocimiento del país, sector, funcionamiento burocrático, etc.), pero cada caso se debe analizar por separado para decidir cuál es la mejor opción y la que más conviene adoptar.

 

4. China ya está muy integrada en el mundo occidental.  

30 años después de las reformas de apertura de Deng Xiaoping, se habla de la integración de China al mundo occidental, lo que frecuentemente se llama «occidentalización de China». Sin embargo, no es un hecho absoluto. No se puede integrar China igual como se integra, por ejemplo, un nuevo estado a la Unión Europea. Debido a su dimensión continental y a su naturaleza de civilización viva, China será una de las potencias que confeccionará el nuevo orden mundial.

Por tanto, no diremos que solo es China quien se occidentaliza, sino que Occidente también tiene que integrarse a China, en cierta medida. Lo que está pasando, pues, es que nos tendremos que adaptar a un nuevo mundo con ciertas características chinas.

 

5. En China hay tanta contaminación, que no se puede salir a la calle sin mascarilla… 

Nos gustaría desmentir también esta frase, pero desgraciadamente parece ser que cada vez es más cierta, al menos en ciudades como Pekín o Shanghai. Tendremos que seguir bien de cerca este fenómeno, ya que no resulta fácil comprobar cuál es su magnitud real.

Esperamos que este artículo os haya disipado, o al menos, aclarado algunas dudas.

Para más información al respecto, ¡estamos a vuestra disposición!

 

 

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